Qué se habló en Distrito Periféric0
Como parte de la primera edición de Distrito Periférico, realizamos un conversatorio alrededor de una pregunta que atraviesa gran parte de las discusiones sobre cultura y ciudad: ¿qué ocurre cuando las conversaciones, encuentros y experiencias culturales salen de los circuitos donde normalmente esperamos encontrarlas?
El espacio reunió a Felipe R. (Proyecto Kinder), Juan Antonio Carulla (El Enemigo), Jhon Arias (Artitis), Ana Guzmán y Rafael Padilla (Laboratorio Creativ0), con la moderación de Mística.
El encuentro permitió poner en común experiencias relacionadas con la producción cultural, la construcción de escena, las dinámicas territoriales de Bogotá y los desafíos que enfrentan quienes gestionan, crean y sostienen proyectos culturales en la ciudad.
A continuación compartimos algunas de las ideas, tensiones y reflexiones que surgieron durante la conversación.
- ¿Cómo han vivido estas distancias desde sus diferentes roles dentro de la escena? ¿De qué manera la geografía de Bogotá ha influido en sus trayectorias, en los públicos que alcanzan y en las decisiones que toman dentro de sus proyectos?
Las intervenciones coincidieron en que las distancias en Bogotá no son únicamente un problema de movilidad, también de imaginarios y discursos establecidos. La dificultad para desplazarse de un extremo a otro de la ciudad, especialmente durante la noche, limita el acceso a la cultura y refuerza la idea de que ciertas localidades son de fácil acceso y centraliza algunos sectores como San Felipe, Chapinero y el centro. Frente a esto surgió la necesidad de desmitificar las llamadas periferias y reconocer que existe una producción cultural activa en toda la ciudad. También se señaló que la respuesta no puede recaer únicamente en esfuerzos individuales: es necesario que los distintos sectores culturales se articulen para exigir mejores condiciones de transporte y movilidad nocturna, entendiendo que el acceso a la cultura también es una discusión sobre el derecho a la ciudad.
- ¿Qué prácticas consideran fundamentales para construir proyectos culturales sostenibles a largo plazo y no únicamente eventos aislados?
La sostenibilidad apareció asociada a la capacidad de diversificar el negocio, construir comunidad y redes de colaboración más allá de los eventos puntuales. Si bien las plataformas digitales son herramientas importantes de visibilización, se destacó la necesidad de generar encuentros presenciales, espacios de intercambio y alianzas entre bares, colectivos, artistas y promotores que permitan compartir recursos, conocimientos y públicos. Democratizar el acceso a las becas tanto del estado como privados. Asimismo, se reconoció que la sostenibilidad no puede depender exclusivamente de la inversión personal de quienes gestionan cultura, por lo que resulta urgente fortalecer los mecanismos de financiación pública. Aceptar publicidad también es una opción. Los actuales sistemas de becas y estímulos (incluidos los de IDARTES) fueron señalados como insuficientes para responder a las necesidades del sector y además que atentan contra lxs mismxs artistas por las limitaciones a contratistas, lo que obliga a pensar en modelos más amplios y diversos de apoyo a los procesos culturales.
- Si mañana tuvieran la oportunidad de sentarse con quienes diseñan las políticas culturales de la ciudad, ¿cuáles serían las tres transformaciones más urgentes que pondrían sobre la mesa?
La primera sería reconocer la cultura nocturna y las escenas musicales como actores legítimos dentro de la construcción cultural de la ciudad visibilizando su impacto económico (hacer un intento por calcular cuánto es) social y comunitario y desmontando los estigmas que históricamente las han acompañado (consumo de SPA por ejemplo)
La segunda sería transformar los mecanismos de financiación pública y la precarización a contratistas que además son artistas. Es necesario ampliar los recursos disponibles, mejorar las condiciones de contratación y garantizar que los apoyos públicos permitan la sostenibilidad de procesos culturales de largo plazo.
La tercera sería construir una agenda común entre los distintos sectores culturales para exigir mejoras estructurales en movilidad, acceso y circulación cultural. Esto implica promover espacios permanentes de articulación entre colectivos, bares, festivales, espacios independientes y entidades públicas para que las demandas no aparezcan de manera aislada sino como una voz colectiva capaz de incidir en las decisiones de ciudad.
La última y que cada participante dijo es la constancia, que las redes sociales no sean el fin sino el medio de encuentros significativos y duraderos.
Una reflexión compartida
Aunque las respuestas fueron diversas, hubo una idea que apareció una y otra vez durante la conversación: la importancia de la constancia.
Más allá de los eventos puntuales, las convocatorias o la visibilidad momentánea, los participantes coincidieron en que las escenas culturales se construyen a través del tiempo, de relaciones sostenidas y de comunidades que logran encontrarse una y otra vez.
Entrada por: Mística
